La piel es el tegumento membranoso , re sistente y elástico que cubre el cuerpo de los animales, constituyendo una envolvente de- fensa del organ ismo frente a múlti- ples agentes - frio, calor, humedad, parás itos- , además de un notable órgano resp iratorio, asi com o un efi - caz regulado r de la tempe ratura , y órga no act ivo de la excreción po r e l sudor; e n ella, por último, residen tres sentidos import antes: calor , tac to y dolor . E l aspecto de una piel extendida comprende : e l crupón o lomo, el cuello, la cabeza, las patas , los flan - cos y la cola. Aunque a sim ple vista pueda parecer lo contrario, la estru c- tura de la piel de los distintos ani- males ofrece gran similitud, si bien, las diferenc ias de con textura y grosor hacen que su empleo práctico varie de modo considerable, (fig. 1). Las pieles no presentan e n toda su extensión el mismo espesor ; a part ir de los flancos, a los que van unidas las patas , son mucho más delgadas y débiles que e l crupón, Cortando transversalmente una piel , se puede aprec iar la estructura interna de la piel, divid ida en dos partes netamente diferenciadas : una superior, denominada epider- mis, que durante las operaciones de preparación del curtido es eli minada junt o con e l pelo , y otra situada deba jo de la ante rior, l a dermi s o cortón , que constituye la parte esencial de la piel, la que nos dará el cuero . La pie l está unida a l animal por med io de una red de teji do con juntiv o, o paniculo adiposo; al efec tuar el descarne, se quita esta parte en co ntacto con e l cuerpo de l animal. Desde el moment o en que l a piel se separa del cuerpo del a n imal , es necesario el tratami ento par a qu e adquiera un caráct er imputresci ble . Este se con sig ue mediante la acción d e una serie d e sus tancias , llamadas materias curtient es, que son absorbidas por la piel, pasando a convertirse en cueros, si se le ha despo- jado del pelo, o, en caso con trario, en pieles curtidas o peleteria. De este modo , se confiere a l a piel y cueros unas propiedades per - manent es y durables de flexibilidad , suavidad o rigidez , de acuerdo a método segu ido , además de l a incorruptibil idad . . El proceso de elaboración de una piel es largo . Separada esta de l cuerpo del animal, se le solía aplicar sal y dejarse apilada durante unos 30 días. Para curtir propiamente, las pieles serán despojadas de la sal y cla- sificadas como pesadas, ligeras, etc . Pero antes de llegar a la prop ia aplicac ión de los mate riales curtientes, es necesario realizar una serie de labores previas , como son e l remojo , depilado , descarnado , etc . El remojo consiste en sumergir las, pieles en agua dos o tres dias para darles flexibilidad y para limpiarlas . Durante l a labor de depilado , se elimina el pelo de la piel median te un proceso de encalado - agua saturada de cal- y raspado mediante cuch illas curvas. Hecho esto , volvía a lavarse la piel. El descarnado , como su propio nombre indica, con- siste en eliminar la carne adherida aún a la piel; para ello se empleaban cuchillas similares a las de l depilado. Señalaremos un procedim iento d e curtido más o menos completo , s i bien no puede decirse que estos pasos (estri ctamente) fuese n seguidos por cada artesano curtido r. Logicamente cada esquema perso - na l de trabajo introduce pequeñas mod ificac iones en e l procedimiento general de cualqu ier labor; no obs - tante dic has variaciones no puede n afectar a las líneas fundamentales de actuac ión . Un a vez efectuadas las labores que arriba se describen (y qu e nos dan ya una prim era idea de la minuciosidad y tiempo que requieren); el artesano procedía al purgado con el que se elim inaba el exceso de cal; esta labor se realiza hoy con productos quim icos , pero trad ic ionalmente se efec tuaba mediante un coc imiento acuoso de estierco l de - perro, palomas o gallinas . Pasamos en este momento a l curtido prop iamente dicho. Hoy se pueden emplear disti ntos métodos de curt ido , pero se basan en el tradicional curti do e n noques , (estanquillo o fosa d e cemento/ma - dera, en l a que se va n ap ilando las pieles entr e l a " casca" (materias curtientes) y se llenan estas cubet as de agua. En este baño, las pieles tenían que permanece r a l menos dos meses. Transc urrido este tiempo se pasan las pieles a una segunda fosa con menor cantidad de materia cur - tient e y se dejan e n ella otros.
meses . De esta segunda , se pasa a una tercera fosa con menor cantidad aún de materia curtiente; en ella habrán de permanecer unos 4/5 meses más. Al term inar este largo proceso podría dec irse 'que la pie l está ya curtida, pasandose al tratam iento de acabado de los cueros. Durante e l proceso de curtic ión , el tratamiento seguido con cada tipo de cuero no difiere mucho , si será distinto en el proceso de acabado. Dicha labor correspondía tradicionalmente a un gremio distinto al de los curtidores , el gremio de zurradores. Más adelante, ambas funciones se integ rarían. los zurradores recibían la piel ya curtida y procedían a dividirla en cuatro clases fundamentales: badanas , bald reses , cordobanes y cueros. Según estos tipos de pieles se coloreaban con azafrán , o con brasil , se le daba una función, etc. Con l a introducci ón de curtientes minerales , esta divis ión se simp lificó en cueros ligeros y cueros pesados . En genera l, e l proceso de acabado consiste en e l teñido , engrasado , zurrado , es tirado y secado . En algunos casos también se pod ia abrillantar la piel, plancharla e incl uso grabarla o ímprimirla. los teñidos , actualmente son sintéticos derivados del alquitrán, frente a los vegetales menc ionados (azafrán y bras il de épocas pasadas). El acabado más simp le consistla en la aplicación de albúmina de huevo,
la evolución histórica del sector de l cuero y la piel en la provincia de Madrid ha estado en buena medida determinada por la capital , dado e l poder de atracción artesana l de ésta. Durante la Edad Media , las instituc iones grem iales del im itaban de modo estricto el cometido de cada artesano en cada uno de los pasos del proceso de curtido de la piel , -desde e l desuello en el matadero , su envío posterior a l talle r de curtiduría, en el que se la sometia a un primer tratamiento , el adobado por parte de los zurradores , hasta la elaboración fina l de guarn ic ioneros, zapateros , boteros y otros trabajadores de este material-. A comienzos de la Edad Mode rna, Córdoba y Madrid era n los primeros producto - res de corambres. A lo largo de l S. XVII se hace cada vez más patente e l efecto noc ivo de las medidas proteccion istas prop ias de los grem ios sobre la ya malt recha producción artesanal de la penínsu la; por otro lado, e l aumen to de las import aciones de piel, dentro de l sector que nos ocupa , obl igaron a determinar una fuerte restricc ión
la decadencia del gremialismo ti ene su fiel reflejo en la Rea l Cédula de l 28 de Junio de 1707 , por la que Felipe V li mitaba la gra n influencia de aquél en los Concejos , y se otor - gaba l a li bertad e n e l ejercic io de los of ic ios. S i bien continúa aún perviviendo el pequeño tall er artesano, aparece la fábri ca prop iamen- te di cha. Durante l a primera mitad de l S . XVIII , los Catas tros del Marqués de la Ensenada (1749) y e l Censo d e Flo ridab lanca (1786) constatan l a existencia de una cincuentena de tenerías en la provincia, cuyo número desciende hacia la segunda mitad. E l Catas tro menciona además la labor de 201 zapateros, 11 jal· meros , o guarn icioneros , 3 coleteros , que con fecc ionaban el " coleto" , o vestidura de piel , 4 bote ros y 5 cur o tidores , (Gonzalez Arpide, 1985). A raíz de la Guerra de l a Independencia, la artesan ia se ve notable- mente diezmada , si bien Madrid cont inua manteniendo rasgos de su importancia en este apartado, dado que mantiene e n cierta medida sus expo rtaciones d e obr as d e i m p renta y curtiduri a . La " Gui a Mercantil d e España " (1823) plasma el func ionamiento de nueve tenerias en la provincia; dos en San Martin de Vald eigl esias y en Vill a del Prado, dentro del área d e nu estro estud i o , as i com o también e n Carabanche l de Abajo , en Chinch6n , qu e fabricaba sue l a , cor dobán y baldeses , dos en Alcalá de Henares, que producían badanas, baldeses, cordobanes, suela, piel de becerro y de cabra, y tres en Vicálvaro, Pozuelo de Alarc6n y Aravaca , cuy os productos eran los más difundidos por toda l a regi6n. No obs tante , la decadencia d e este secto r a mediados de l S . XVII I era eviden te, especialmente notoria en la capita l , lejos de la floreciente producci6n de siglos atrás , (Capell a , 1963) . En la provinc ia aún quedaban en 1862 , 19 fábricas d e curtici6n , 2 fábrica s d e cuerdas d e guitarra , y 1 ded icada a los sombreros d e p iel ; l a ca p ital contab a con 50 establecímientos fabriles relacionados con este mater ial, (Memoria, 1862 ) . Centrándonos en el área que no s ocup a , las primeras noticias part en del S . XVIII , a sl, un taller de guarnicionería y otro de corambres, en el que se reparaban bot as y pell ejo s , e n Cadalso d e l o s Vidrios (80x , 1945 ) . E n el caso de Chap inería, l a toponim i a h a cons ervado e l recuero do de l a principal ocu pación de s u comunidad orig inaria , la ci6n de " chapi nes", un calzado de moda hasta e l S . XVIII (Marin, 1889). Seis zapateros trabajaban en Cadalso de los Vidrios , e n 1752 , as í como cinco e n 8runete , cuatro en Chapinerla , dos en Cenicientos , otros dos e n E l Alamo , y uno en Colmenar de Arroyo y en Casarru - buelos; seguramente, estos artesa- nos, en buena parte dedicados más al remiendo que a la con fecci6n , serían más numerosos , (Jimenez de Gregor io, 1982). las referencias a fábricas de curt ido nos llevan a Chapinerla , San Martin de Valdeiglesias y Villa de l Prado, y dos mo linos de corteza de pin o , curti ente eficaz , a Cenicientos , (Madoz , 1847). la cita , para la primera locali dad menc ionada, se llmlta a confirmar una "tenería pobre " ; con respecto a San Martin de Valdeigresias l a tenería operaba a princ ipios de l siglo pasado (Guía, 1829 ) continuando a finales de l a cent uria (Valverde , 1885). las curtiduri as de Villa del Prado se agrupaban en un a mi sma calle , que aún conse rva la denom inaci6n de «Arroyo de las Tenería s», de acue rdo a las cos tumbres gremiales del medievo y l a pr oximidad a un cur so de agua , impresci ndi ble para esta ocupación . los primeros datos retroceden a l S . XVII ; e n e l siglo sigu iente , e l Cuestionario del Arzobispo lorenzana deja constanci a de la produc- ci6n de cuatro tenerias, consistente en cordobán, badana y suela, con un valor cercano a los veinte mil reales , señaladas también en e l Censo de Flor idab lanca, co nteccíonado sólo seis años después. En e l siglo pasado , las tenerías se reducen a dos , (Guia , 1836 ) , hasta que e n 1855 los arch ivos rnunic lpales confirman la reducci ón a una úni ca curti duría , con doce empleados, que permanecería hasta finales de la centuria, (Morcillo, 1890). En 1921 habría desapareci do definitivamente, (Ortega, 1921). En suma, y a partir de la escasa informaci ón existente, podrí a dedu- cirse que en estas comarcas nunca se desarroll 6 una artesa nía irnportante , siendo la base de la economia la agricultura y la ganaderla. Un factor decisivo para esta sit uaci6n es la cercan í a d e la capital , as l como l a competenci a de imp ort an. te s centros cercanos , como Port illo y E l Tiemb lo.
diendo aún más en el tiempo, alqu - nos grande~ terratenientes acoso tumbraban a contratar personalmente los servicios de estos artesanos. Al margen de estos sectores en sentido estricto, deben siquiera ser mencionados una serie de objetos artesanales elaborados por estos trabajadores de una forma que consideraremos marginal, como esporádicas obras de tapiceria -arcones, sillas (conservados en el Museo de Artes Tradicionales de Villa· manta). Con todo, los silleteros de Móstoles, por ejemplo, responderían a una dedicación más continúa y propia, de la que hoy apenas queda ya un vago recuerdo. Otro aspecto marginal sería la elaboración de pelotas de cuero para el juego del frontón como las realizadas por un artesano de Villanueva de Perales hasta la década de los sesenta. Éstas consistlan básicamente en una pieza central esférica, de madera, forrada con tiras de cuero y por últ imo recub iertas por dos lengOetas anchas, también de cuero. En este mismo sentido citariamos la realización de alfombras de piel. Las pieles de cabra o vaca de buena calidad eran curtidas en tinas de madera, según un proceso simi lar al ya conocido; con una guadaña se eliminaba la carne, dejando por el otro lado el pelo, y por último se solaban con los palos utilizados al efecto. Las alfombras se vendian en el mismo tall er en el que se conteccionaban. Una breve menc ión a los rnataderos cuya función está íntimamente ligada al sector de curtidos como fuente de abastecimiento. Uno de ellos es el de Cenic ientos; las pieles se secaban al sol, procurando no superar los 35° , a los que su prop io contenido en grasa podría quemarlos , o bien, en los meses de lluvia, se conservaban en el interior de lasnaves en grandes pilas preservadas con naftalina. Otros mataderos se encuentran en San Martín de Valdeigles ias y Navalcarnero. III.A. Curtidores La introducci ón del plástico en el mercado supuso una competencia irresistible para el of icio artesanal del curtido r. Salvo algunos datos confusos referentes a un pasado bastante lejano, pod ría aseg urarse que en la actualidad no queda ningún indicio de esta labor en las comarcas est udiadas , si acaso alguna curtición esporádica para uso propio del artesano. Anteriormente, el curt ido se llevaba a cabo con pieles de oveja, cabra, vaca y buey, co n cu rtientes vegeta· les, como tanino de co rteza molida de enc ina, rob le o pino, o zumaque , cal o inclu so aceite . La piel de vacuno otrecla.rn últlples apllcaclones de acuerdo a su tratamiento. La de oveja se destinaba al calzado, y a objetos delicados la de cordero y cápridos. A su vez, la piel de équido era inferior en resi stencia y groso r, de modo que su empleo era menos frecuente. Por su parte , la procedente del suideo no era tampoco muy utilizada, si bien bastante apreciada para la encuadernac ión. III.B. Guarnicioneros Hoy en dia no ejerce ning ún guarnic ionero en estas comarcas ; la mecanizaci ón del campo supuso la desapa ric ión paulat ina de los animales emp leados para la labranza y transport e, y con ellos desaparecieron tamb ién los guarn icioneros. Los pocos artesanos hoy [ubllados , (desde hace más de un cuarto de siglo) no establecian separación entre talabarte ria y guarn icionería; real izando una sola persona todo lo necesarío para completar mon tura y arreos . Uno de estos artesanos fue Ovidio, guarnic ione ro de Villa del Prado; quien aprendió el ofic io de su padre y lo ejerció hasta hace unos 30 años . En el pequeño museo de Vill amanta (Museo de Artes Tradlcionales de Vi llam anta), se conservan ejemplos de las obras de esta perdida artesanía. Además de las piezas emp leadas para las labores agríco las desempeñadas por los animales ; se realizaban también mon turas especiales para las fiest as locales (y corridas de toros), así como diversos adoro nos. Podemos most rar como ejemplo de estas labores más esmeradas y originales , los frontiles de buey co nfecc ionados en Villamanta. Se realizaban con tela y cuero, luego rell enos con papeles y paja. Presentan mult iples adornos , lo que señala claramente su carác ter no funcional (ci ntas, espejos, papeles de co lores, borlas, etc .). Estos front iles se zaban para las fiestas de San Bias. El día anterior a la fiesta propiamente dicha (dia 2 de Febrero), los quintos iban al campo a coger leña, para transportarla llevaban un carro tirado por dos bueyes que serían los portadores de estos frontiles de vivos colores. Hoy, son los tractores los que compiten por llegar al pueblo más cargados y adornados, los bueyes logicamente, han desaparecido. Según el guarnicionero de Villa del Prado, las materias más empleadas eran: La badana (piel curtida de oveja), se empleaba normalmente para monturas y cabezadas. También para las monturas podia utilizarse la vaquetilla (vaquet,aes un cuero de buey o vaca ya curtido y adobado; como vaquetilla se conoce la piel más fina de este grupo). El " cuero negro " (cuero engrasado), se empleaba para laspiezas de los carros de mulas. En general puede dec irse que se utlllzaba la piel de co rdero, cabra, cerdo, bóvidos, perro y asno ; si bien los équidos eran poco ut il izados ya que presentan la desventaja de un rápido agrietam iento aún habiendose engrasado la piel. Otras poco usadas , como la piel de perro , respondian a exigencias de escasez ; asl la piel de perro podia sustit uir a la badana por la poca porosidad que presenta, lo que proporciona im permeabilidad. Junto a la utilizaci ón de cuero, hemos de tener presente la lrnportancia de la madera para la realización de algunas piezas (como por ejemplo la " trincha" que se reproduce en la tig. 2). En algunos casos esta madera se co loreaba con añil (pri nci palmente) y se adornaba, alig ual que el cuero, co n multitud de clavos de cabeza redondeada , (como los que podemos apreciar en l a lárnl na 2 , ya ox idados). E l Instrumental se componia esencialmente de: cuchillas de " media luna" o " uñlta" (llamadas así por su forma) , leznas , cerdas de jabali o de tejón (usadas como agujas), sacabocados e incluso "rnáqul nas de cortar " ocasiona lmente. A todo ello se sumaba el emp leo de materias aux iliares , como podemos co nsiderar a l cañamo (para las costuras) y la pez ( a la que se añadía aceite y cera virgen). III.C. Zapateros Pocos son los artesanos que en l a actualidad aún realizan el calzado artesanalmente , s i bien puede des - tacarse e l surgim iento de algu nos neoartesanos cuya labor d ifie re poco de la que 'consideraremos dentro de la tradición, aunque si sea sensiblemente dis tinto el producto final de su trabajo, ya que este sector , como es lóg ico , est á sujeto a las imposiciones rap idamente mutables , de la moda. La gran mayoria de zapateros que hoy en dia podemos encontrar en estas (como en ta ntas otras) coma r - cas , se ded ica , no a la co nfecció n , sino meramente a l a reparació n de l calzado. Son los llamados " zapateros remendones " que podemos enco ntrar en GriM n, Moraleja de Enmed io, Villa de l Prado , Villa mantilla, Chap ineria, etc. Ello no debe extrañarnos , dada la proximidad de la cap ital y las fac ilidades actuales de transporte, que hace n innecesaria la creación en el propio centro local. De hecho, los neoartesanos que hoy res iden en estos pueb los , se trasladan a la capita l para poder vender sus prod uctos . Produ ctos cuya dema nda es muy espec i f ica y a que funci onal y econo micamente no pueden competir con l a industria. La real ización e n nuestros dias de calzado "tradicional" , puede considerarse espor ádica , motivada por un enca rgo unicament e. Logicamente, la mayor parte de los tall eres antiguos han pasado a ser peque ñas tiendas mesones , etc . Norm almente eran de pequeño tamaño y formaban part e de la vivienda del prop io zapatero; cum- pliendo también la func ión de ti enda para la venta de los productos realizados en ella. Como ya se ha apun tado esta s i - tuación no siemp re fue la misma , s i bien es cierto que la prox im idad de Mad rid fue siempre un factor notable a tener prese nte . Desde princip ios de siglo a la a ctualidad e l número de artesanos ha ido disminuyendo progresivamente, en espe- cial tras el período de la Guerra Civil. Y es pos ible incl uso que con anterioridad a estas barreras cronológicas, la importancia zapatera de este sector fuese aún mayor , como ocurria en e l mencionado caso de Chapinería , donde hoy solo reside un zapatero que nunca llegó a reali - zar calzado " ex novo". Las caracteristicas de estas labo - r e s artesanales, no hacen fac il su documentac ión grtifica , ya que po r regla gene ral llevan mucho tiempo sin realizarse, y aquellos que las poseian se desh icieron de ellas cuando estuvieron desgastadas por el uso . No obstante puede hablarse brevemente de los ti pos m ás fre- cuentes en la producción de nuestras comarcas. Los tipos de calzado que a cont i - nuac ión van a enumerarse , no dif ie - re n esen cialmen te de los que tradiciona lme nte se realizaban en otros puntos cercanos , ya que son senc illas adaptaciones a los requerimientos de trabajo y temperaturas (según estac iones). En el caso de los"neo-artesanos", estos ti pos varian not ablement e. - Botos y botas camperas; se trata de calzado de cana alta (mol deada con un a madera) según e l zapatero de San Martín de Valdeiglesias , uti - lizado para el trabajo en el campo , pero en las que se emp lean los ti pos de cuero de buena calidad , normal - mente cueros engrasados (ternera). - Borceguies ; como ocu rre con e l calzado arriba citado , los borceguies tienen una larga historia. Se trata de unas botas de origen morisco, que se ponian como medias debajo de los zapatos , chi nelas o pantuflos . El mater ial má s frecuentement e empleado era el co rdob án, marroq uí , cabritilla y baldrés; tenido de negro l a mayoria de las veces . Los borcegules alcanzaron s u apogeo a l entrar e l S . XVI , pero estaban en decade ncia a mediados de siglo (Herrero, M. 1977). No obstante este vocab lo des ignaba hasta no hace mucho a un tipo de calzado bien difere nte al que se ha descr ito . Los borceguíes han sido botas de cana baja (por encima del t obillo), realizados e n pie l de ternero o vaqueti lla frecuentemente sin teñir, Se trataba de un calzado de trabajo, impermeabilizado con grasa. El ti más común , presenta ojetes en e l empeine para ser atado med iante cordones . - Abarcas o Albarcas; es un tipo de calzado menos frecuente a l parecer entre l a producción de esta zona. la suela se realizaba prime ramente en piel de vacuno (toro), a ella se grapaban gruesas tiras de un cuero más fino , si bien no mucho , pues se trata también de un resistente calzado de trabajo . Con la popularización de la goma neumática se emplearía junto con l a lona , este material. - Sandalias ; la variedad dentro de este grupo es mayo r. Hoy se continuan realizando de forma esporádica, pero siguiendo las pautas de la moda. Fue trad icionalmente e l calzado de los meses de verano, realizadas normalmente con restos del cuero empleado para otro calzado , y cueros de baja cal idad . - Zapatos mascu linos ; en e l periodo que se ha considerado en el presente apartado, l a producción de este tipo era escasa con respecto al calzado de trabajo . Como es lógico solla utilizarse cuero de buena calidad, y se seguían las directrices de Ja mada. - Zapatos femen inos; tampoco era este un tipo de mucha demanda , pues no era dif ícil e l acceso a l comercio de la capital. No obstante se realizaba calzado femeni no de dos tipos las botas " de 9 botones" , similares a los borceguies , abroc hadas con nueve botones y tan ajustadas que era preciso abrocharlas con una horqu illa de l pelo . Po r otro lado estaban los zapatos " sensu stricto " , seg uido res también de l a moda , pero en largos espacios de ti empo, los ti pos más repetidos eran los de cordones y su materia prima más com ún los tafiletes . - Otros tipos de botas eran las llamadas " de elástico " por tener este tipo de cierre (son más recientes que los tipos anteriores), y las botas destinadas a la Guard ia Civil , (realizadas por Felipe Plaza en Aldea del Fresno) entre otros que segu ian una tipología y material fijos , y que a l parece r eran frecuentemente realizadas por estos artesanos hasta hace algunos años . - Prendas de cuero ; en ocasiones , los zapateros realizaban zajo nes para e l trabajo de l campo y más frecuentemente delantales para si mismos o para otras profesiones , hoy so n mu y pocos los zapateros que aún conserva n estos delanta les de cuero , hab iéndose sus tituido estos por teji dos. Tamb ién pod ría comentarse aqui la realización de cinturones de cuero o de cuero co n forro de tela. Hoy solo se realizan piezas decoradas, ya que su demanda ha dejado de e xígir una uti lidad y busca la calidad y e l atractivo del objeto. Son cas i todos, cin- turones para mujer, en algún caso ajuego con unos zapatos y un bolso; nada tienen pues que ver con la producción trad ic ional. - Piezas de guarnic ionería; al ir haci éndose extraña la fi gura del guarnic ionero, pero no haber desaparec ido aún los últimos aniles de trabajo, los zapateros pudieron reaIizar alguna cabezada o cincha. También encontrariamos este aspecto productivo en aque llos pueblos que care cían de guarnicio· neros desde un princip io; pero desde luego no podemos pensar en nin gún momento en una producc ión frecu ent e co mo por otro lado es lógico. - También de forma ocasional, pod ia un zapatero real izar carteras para niños o para cobradores y carteros. - Zamarras; es mas frecuente que estas sean obra del propio pastor, pero también podemos encontrarlas ent re la producció n espo r ádica de estos artesanos. Se realizaban en cu ero de vacuno y se cosian co n piel de gato; indicando siempre las ini ci ales del artesano. La materia prima utilizada por estos artesanos, se adq uiría ya elabo rada , es decir curtida y tei'lida en su caso. Las compras se efectuaban po r regl a genera l en los almacenes de la capital, en call es céntricas co mo Santo Domingo y la Plaza Emba jadores . Algunos de es tos almace nes aún se conservan si bien, muchos se encuentra n actualmen te cerrados. No obstant e las com pras podí an efectuarse indirectamente en puntos tan alejados de nuestra zona como seria Barcelo na. En Iunc l ón de los preci os requerídos en cada pun to y las pos ibili· dades de tra nsporte para el cuero (ferrocarril en la mayoría de los casos). La co mp ra se reali zaba "a crédito" ; cuando el artesano habia vendi do un cierto número de pares, pagaba sus compras. El material principa lmente ernpleado era el cuero, de forma cas i exc lusiva; hoy se unen a él tej idos y pl ásticos; en menor medida goma neum ática. Para realizar las sue las se emp leaban las pie les fuertes como es la de toro. El becerro se utiIizaba para zapatos, bo lsos, cartucheras y ci ntu rones. La badana no respon de siempre al mi smo concep to , pero como veíamos en un apartado ante rio r, se trata de una piel fina y por ello la encontraremos en el forro de algunos zapatos, botas y recientemente en bi lleteros y est uches. La piel curtida de vaca y ternera se emp leaba para los botos. El cerraje o ante se emplea hoy , para el llamado " zapato de ocasión " . La napa se utiliza, también actualmente, para reali zar forros y fu ndamentalmente ropas. Tafilete, para piezas más delicadas. Por último es des tacable la piel de gato , ya que varios artesanos la utilizaban no para las piezas del calzado en si , sino para el cosido de algunos objetos, (también los boteros podían emplear este material). Además de estas materias , eran necesarias otras para la con teccíón del calzado: eng rudos de distintas fórmulas, cáñam o para coser, cera virg en, pez, sebo y ace ite (en raras ocasiones se empleaban tintes, estos es taba n reali zados ya co n productos quim icos co mprados en la capit al). La gama de herramientas empleada por un zapatero puede ser muy amplia si confecciona el calzado, y bastante lim itada si unicamente lo repara. Si el zapatero dise ña sus propios modelos (cosa poco frecuent e,aunque se daba este hecho entre los tres zapateros que aún vende n el calzado que real izan), necesitaba una mesa en la que dibu jar, hacer patrones y cortarlos (com prar los co rtes ya hechos era bastante frecuente entre los zapateros de estas comarcas). Una mesa alta y amp lia es sufic iente para dic has funciones. Entre los objetos que se guardan en el Museo de Artes Tradiciona les de Vil lamanta, se conserva un banco de zapatero (reproducido en el dibujo), que aunque no era imprescind ible como tal, pero si muy frecuente. Presen ta un punto de apoyo alto para coser, pegar o retocar el zapato. En las fotografías pueden verse algunas de estas herram ientas . Son frecuentes: cuchil las de varios tipos , punzones y leznas, tijeras, agujas o más antiguamente cerdas de jabal! (flexi bles y resistentes para pasar el hilo), cristal (para diversos fines , esencialmente puli r el borde de la suela), tenazas de cortar y de mono tar (esta últ ima para ir dob lando la piel sob re la horma), li mas o triángulos , lijas, escofina, piedra de esmeril (aunque era frecue nte que las herrami entas fuesen afiladas por los afiladores), mart illo s, candileja para calentar la cera, hierros encerados (como el que se representa en el dibujo), ruleta estriada, fresas , compás de punto fijo, pinceles para teñir, mordazas (en forma de horquilla, se trata de un instrumento de madera que se sujetaba co n una pierna, emp leándose para cose r el calzado), hormas (de dist intos tamaños, realizadas en madera; los añadidos que se les ponían en el caso de un pie más ancho, por ejemplo, eran ajenos a la est ructura del objeto, aunque algunas hormas dian modificarse levemente), cintas métricas dobles (por un lado la división estaba expresada en centímetros, mientras que por el contrario se daba en puntos -medida algo menor que el centímetro, aprox imadamente 3 puntos equivaldrian a 2 cm-), marco (también utilizado para tomar medidas; se trata de una superficie li sa graduada, que presenta dos piezas móviles perpendiculares, que actuan como tope y perm iten la toma exacta de medidas del pie), pata de cabra (instrumento igual que en el caso de la pata de cabra, para pulir el borde de la suela); por último citaré el extremo vaciado de un cuerno de toro, empleado para conservar el sebo. Vemos pues , que la variedad formal es muy grande, ello sin contar con las máqu inas industriales de cosido, con las que algunos zapateros cuentan. Por lo que respecta al proceso de elaboración del calzado, podemos decir que en poco dif iere de un artesano a otro; si bíen pudieran de madera, flg. 8, util izado para dar brillo y alisar el borde de la suela) burro o necesaria (muy común aunque presente pequeñas variaciones formales), canto de rio (herramienta ciertamente simple, que se emplea para cortar sobre ella, o al tar facetas dist intas, que responderán más a la experienc ia y gustos personales que a una trad ición seguida. Entre los artesanos estudiados podríamos separar a aquellos que siempre han realizado o realizan uncalzado trad icion al (fundamentalmente destinado al traba jo en el campo), de quienes realizan en la actualidad tipos completamente nuevos. En el primer caso no se reali zaba la labor de diseño y modelaje del calzado , es más, era frecuente que el artesano comprase los cortes del calzado ya prepar ados. En el segundo grupo, los artesanos son los diseñadores del producto (cuya finalidad se ha señalado ya que es bien diferente). Entre los zapateros tradic ionales, se tomaban primeramente las medidas del pie en un cart ón (dibujándose la silueta de dicho pie), se media con la doble cinta o se utilizaba el marco. En el caso de un calzado bajo , estas medidas de la planta del pie junto con la del empeine, solian ser suficientes para realizar el zapato. Para los borceguíes se precisaba también las medidas del tob illo y en el caso de realizarse una bota campera, las med idas igualmente de la pierna. Seguidamente se buscaba la horma más adecuada, añadiéndosele si era preciso algún cartón allí donde hiciese falta. Con los alicates " de montar" se va dob lando el cuero elegido para la pieza a reali zar, sob re la horma, y se co loca la " palmilla" o planti lla interior, y la suela. Actualmente la mayor parte del calzado se hace med iante el engom ado de las piezas ; antes lo más frecuente era coserlas (lo queevitar rasguños al perforar. Este proceso de " empalmillado" requería igualmente de una ranura en la suela que fac ilitaba la costura. Pese a ello, no puede olvidarse que también se realizaban zapatos de baja calidad (como serían las abarcas, por ejemplo), y por lo tanto no se les prestaba la misma atención. Este calzado de baja calidad, se grapaba o clavaba; añadiéndose las piezas de refuerzo (por ejemplo las punteras), med iante engrudo o cola de carpintero. La sujección de estos clavos y grapas era menor, a lo que co nt ribu ía la oxidación del metal. Las costuras se reali zan con dos agujas o bien con «celdas» (pelo de jabali), de direcc ión contraria. Mien - tras se cose el zapato, es preciso sujetarlo. Para ello pueden util izarse varias herramie ntas, todas ellas muy simples, como son, la mordaza o el "tirapies" (correa). Las costuras se realizaban con hil o de cáñamo untado en una mezc la de resina, pez y aceite o en cera. Las proporciones de estas substancias eran diferentes segú n la época del año, así en invierno se añadía una mayor cant idad de aceite para evitar la formación de grumos. Al co rtar las hebras de cáñamo era preciso " deshil acharlas" en lugar de cort arlas " en seco" mediante un instrumento metálico ; este estrangu lamiento de las hebras perm itia que estas fuesen enhebradas y fi jadas a sí mismas retorci éndolas según el esquema (fig. 9). La pez o cera , contribu ian a la constitución de un solo cabo de cáñamo nuevament e. El número de hebras empleadas , dependia deltipo de calzado que se fuese a coser con ellas, por ejemplo para coser un boto se empleaban siete hi los (Cadalso de los Vidrios). Para cub rir estas costuras (en los zapatos de mayor calidad), se había realizado un cort e sesgado a unos 2 cm de l borde . Esta pequeña lenq ü e - ta se levantaba y cosía bajo ella; terminada la costura, volvía a dejarse caer la pieza parcialmente co rtada que cub rirla (una vez fij ada co n co la), l a costura. Se proced la después a da r brillo a l filo de l a suela (lo que perm itía a l mismo tiempo igualarlo y limar pequeños defectos); esto se rea l í - zaba aplicando agua y cera virgen mediante l a "pata de cabra", cantos , lij a , cristal , etc . Con los hierros enceradores se procedía a tapar los pequeños ori - fi c ios que hubieran pod ido quedar . Con l a "ruleta" (hierro cuya cabeza es una rueda estriada ) , se simulaban puntadas pequeñas . En e l caso de proceder a teñir e l zapato , se preparaba éste primeramente con alcohol, después se aplicaba el tinte (normalmente marrón o negro). Po r últ imo , algunos zapatos eran tratados con grasa de caballo para garantizar un a mejor conservación e impermeabilidad (norm alm ente botos y borceg u íes) . El ritm o d e trabajo era estacional , y a que se trabajaba según las horas d e luz. Según esto y muy par cia l - ment e puede calcularse qu e un zapatero podía hacer diariament e de 8 a 10 pares de sandalias , o bien unicamen te u n pa r de botos . Por lo que respect a a l a división de l trabajo ; puede dec irse que e n r ealidad ésta quedo reducida al periodo de aprendizaje , cas i exclusi - vament e; s iendo pues frecuent e , qu e un solo artes ano realizase todo el trabaj o desde lo s prim eros pasos hasta e l acabado d e l a p ieza . No obstante e n los talleres en los que trabajaba más d e un artesano , la s labo res más delicadas , podian est ar a cargo del " maestro" (como era e l caso de Aurelio Garcia Conde e n Villa de l Prado ) s i bien esto n o siem pre ocu rría como y a hemos dicho. Las ventas de calzado , no sufrian grandes os cilaciones a l o larg o de l o s diferentes meses de l año ; si bien pod ian considerarse más des - tacadas en mom entos concretos , como e s el caso de las fiest as de l a localid ad; as í ocu rría e n Cenic ientos hac ia e l 1 5 d e agosto , festivida d de la Virgen del Roble ; según nos in - formó Andrés Puentes, zapater o d e Cenic ientos . 11I.0 . Boteros Muy pocas son las referenc ias que de estos artes anos hemos enco ntrado en estas com arcas , pese a la destacada producc ión vinicola de áreas como l a d e Vill a de l Prado . A l parecer era frecuente que los com pradores d e vino aportaran ya los pellejos en los que transportarlo ; en las plazas eran expuestos a l so l , despues se iban Inflando" mediante fue lles en su caso se tapaban los agujeros que presen tasen , con botanas de madera. Los boteros rea lizaba n odres , botas y pelle jos , para contener y tr ansport ar agua , aceite o vino . Nor - malm ente solo se realizaban odres para aceite o vino , requeriendo l a piel en cada caso un tratam iento disti nto ( " encasque " o " en verde" . esto es, sin labrar , o bien labradas y empezgadas). Las botas (esenci alment e para vino) , pod ian tener distintas formas, predominando en lin ea general las form as cu rvas . E l broc al o bo quill a se co mpraba y a hecho , solía ser d e cuerno de toro o d e mad era (para botas grandes). Los tam años qu e presentaban estas botas eran igualmente variables (como las formas), oscilando desde 1 litro a 1 0 litro s . Los pell ejos adquirian l a form a y capacidad de las pieles empleadas , y a fuesen cosid as , co mo es e l caso de la piel de cabra , o bien sin costuras como ocurre en las pieles de gato . Evidentemente pues , la capa - cidad tamb ién presenta notab les variaciones. Los boteros empleaban fund amentalmente piel de cabra y gato , má s raram ente p i e l d e ternero. Entre ellas , se prefería la pi e l de los macho s cabr ios cas trados o hembras no cr iadoras ; ya que según estos artesanos , se desprend i a mejor l a grasa y era más fác il li mpiar las p ieles. Los útiles requeridos para estos tr abajos de bote ría , eran escasos : tijeras de esqu ilar , leznas (para practi car los orificios de costura), guadaña (empleada comunmente en distintas áreas, para labrar la piel), patrones, agujas, " trenzas" y cabos de cañamo para la costura; así como pez derretida y mezclada con aceite, y fuelles para infl ar los pe l lejos . Según V ictor i o , botero jubi lado , de Cadalso de los Vidrios s e seguian esto s pasos: Elegida la res, esta era desollada extrayendo l a pi el, si n más cortes que los de cabeza y patas por el " codo" (unión d e húmero con rad io-ulna , y fémur co n tibi a-fibula); en machos s e eliminan también los genitales.
Podía ser el carn icero quien vendiese la piel, o bien el mismo botero quíen desollase al animal. S i la piel quería emp learse para contener aceite, el primer paso era salarla, se esquilaba y cosia con cabos de cañamo embadurnados en pez. Los recipientes para vino necesitaban el " labrado" mediante el cual se despoja a la piel de la carne y grasa . Una vez esquilado y cosido por fuera el pellejo , se le daba la vuelta (quedando atado po r dentro), y una vez inflado y tenso se espolvoreaba con yeso o cen iza para después rasparlo con la guadaña. Después se procedía a curtir co locando la pieza en una soluc i6n de agua , corteza (de pino , encina o roble ) mo lida. Se dejaba alli durante 156 30 días; se le daba la vuelta a las pieles aña - diendo más tan ino y se "relabraba " eliminando los últimos restos de pelo y grasa. Una vez curtida la piel , se engrasaba co n una mano de aceite y se procedia al " sobado"; realizado con las manos o pies , sin ayuda de instrumentos; la finalidad de este proceso , era suav izar la pie l. E l sigu ien te paso era inflar y dejar secar unos dias la pieza, para aña - dirle después med ian te embudos l a pez. Po r último , se co locaba e l brocal o tap6n de tres piezas e n la bota o e l de dos en el pellejo (que no requiere dos grosores de orificios) . Muchas veces se hacia necesaria la reparac ión mediante botanas, siendo particularmente déb il la zona de la boca . Como ya se ha mencionado, estas botanas pod ian realizarse en cuerno o madera (preferentemente de chopo o de pino). El curtido sol ia realizarse e n invierno para proceder al empez - gado a princ ipios de l verano . La venta se efectuaba en e l mismo taller ; que acostumbraba incl uso a alquilar los odres y pellejos po r dias. El transporte de l vino en cisternas restó final idad a este oficio. Hoy no queda ning ún botero en e l secto r SW de la provincia de Madrid; los que aún viven (en Cadalso de los Vid rios y en San Mart in de Valdeig les ias), llevan muchos años alejados de estas labores artesanales . III.E. Encuadernadores En este sector artesana l tan lrnportante en Mad rid cap ital, no hemos encontrado por e l con trario demasiada atenci ón a este aspecto. S610 hemos encontrado un arte - sano que siga trabajando de forma tradic ional en este ramo , y aún as i se trata de un antiguo trabajado r madrileño (de l a capital); dicho artesano tiene su taller en la actualidad en M6stoles, donde como es bien sab ido es dificil encontrar raigambre popular. El taller de este artesano mide aproximadamente unos 20 m 2 , y en él se realiza todo el proceso de encuadernaci6n. Se encuentra en buenas condiciones de co nservacl ón, ya que en realidad está situado en un área de rec iente construcci6n . No puede presentarse una tipología de los trabajos reali zados por este artesano ya que estos serian muy variados (como por otro lado es frecuente en este sector); pero si habria que señalar que no s610 se hac ian encuadernaciones en piel , sino también en te jidos y papel , hoy en dia más frecuentes a l resultar más econ6micos para e l comprador del producto . Funda - mentalmente el trabajo de este artesano se ded ica a la enc uaderna - ci6n propiamente dicha , pero ocasionalmente también reali za carpetas , ficheros y otros accesorios de pape lería. La materia prima más emp leada por este artesano es e l cuero de badana ; que nunca lIeg6 a curtir per o sonalmente (no era este un hecho frecuente en este ramo profesional) , comprando el cuero en los almacenes de la capital (en los que tam o bién se abastecían los zapateros ) . Pese a que el tamaño de l talle r es aceptable para un so lo trabajado r , e l tamaño de las mesas , estan terías y máquinas hacen de él un espacio sofocante . Las herrami entas esenciales con las que trabaja este artesano son: la gu il loti na, la prensa, banda de troquelar , troque - les , punzones , agujas , peines , y chifla . Llegada la plancha de cuero a l ta ller , se procedía a cortar la pieza según e l tamaño de los cart on es con los que se confeccio narían la s portadas del li bro , (unos dos centí - metros mayores para que de es te modo e l cuero pud iese cubrir tot almente el cart6n a modo de forro); en los extremos de la pieza se procedia a " chi fl ar" , esto es , a rebajar el grosor de la piel para asegura r mejor su encolado y aspecto final. Hecho esto se procedía a pega r l a piel al cart6n ; terminado l o cual, se fijarían las guardas, (l áminas interi ores que ocultan los dobleces de la portada
En li neas generales esto es lo fundamental, pero faltarlan aún l a s posib les decoraciones y desde luego las letras. E l que estas últi - mas se le añadan al li bro en un momento u otro , depende de l tipo de libro que se esté encuadernando y del material elegido para ello . Durante mucho tiempo (en general hasta e l S . XVIII), las letras se reall - zaban con pintura , pero hoy el pro - cedimiento más utilizado es dorar- las a volante (mediante una resis- tencia en caliente). Las decoraciones que se aplicaban a estas pastas del libro pod ían tener el mismo ti po de impresión qu e las letras o por el con trarío consistir en añadídos que proporcionaban volumen a l cue rpo del li bro y que normalmente se colocaban en el lomo del mismo , recibiendo el nombre de " nervios " . La decoración podia igualmente residir en la alt ernancia de los materiales emp leados (tela/cuero), en cuyo caso e l má s noble salia reser - varse para los lomos y canteros . Un libro con decoración del tipo expuesto tardaba en realizarse unas 5 horas , lo que sumado a l cos te de las materias util izadas hacia de é l un producto caro . El trabajo lo re alizaba enterarnente una s óla persona, (aunque en ocasiones recíba ayuda ) , y por l o tanto desempeñ a todas las labore s prec isas . El producto se encargaba en e l mismo taller de encuadernación , como también ocurre actualmente , siendo l a demanda muy variada (coleccionist as , edic iones especia - les, etc .). Desde luego todo e l trabajo se haci a por encargo. El rit mo de venta no era, ni es, marcadamente esta ciona l ; s i bien se nos aseguró que las ventas as - cend ian entre los primeros dias de l año y las vacaciones veran iegas. A l tratarse de un trabajo muy minucioso que requerla mucho tiempo , era y es dedicación exclusiva de quienes a él se entregan. Se trata de u n traba jo basado e n su capacidad art ística ya que de otro modo no podría co mpet ir co n l a industria. m.F . Pastores Por último , se ha considerado un oficio que , si bien no está directa - mente vinculado al trabajo de la piel , suele ir acompañado de una artesanla destacada e n este material; y este es el caso de algu nos pastores de l a comarca . Los pastores de C asarrubuelo s y Griñón aún conservan y usan objeto s d e cuero realizados por ellos, incluso hoy hacen algunos. La s p iezas elaborada s son d e una gran varied ad. Bien prend as de vestido y cal zado, - chaquetas , cinturones, " zahones" o delant eras, " Ieguis" (tipo de botas sin pie), albarcas-, bien obj eto s relacionados con la vida pastoril, -colla· rones para perros y cencerros de ovejas- , o bien otros comp lementos - zurrones y morrales -. En algún caso se ut ilizaba cuero y lona, con adornos de hueso tallado para realizar: - petacas , carteras , fundas de navaja , lIaveros - , e incluso objetos tán dispares como una zambomba para los niños o dediles de segador. Los adorn os de estas piezas son a veces muy cuidados como los que realiza Antonio del Moral , pasto r de Casarrubuelos en hueso . Las pie les empleadas , tanto curo ti das como sin curtir, suelen proceder de los animales de su rebaño , y ocas ionalmente algún équido , gato o fru to de caza como el ciervo. Las herramientas necesaria s caracte - rizan cua lqu ier trabajo de l cue ro . Las pieles suelen se r adqu iridas una vez curtidas , o s e encarga su curtido a las fábricas cercanas , aunque excepcionalmente e l pastor pod ía curtir alguna pieza. Claro es que nuevos materiales, como llantas de neumático , se vienen emp leando desde hace ya tiempo como sue las de albarcas , a las que se incorporan correas de píel de gato , al parecer , las más indicadas. Este calzado se reservarla para e l verano , mientras que en l a época fria .se emp leaban los "l equls" de piel de cordero u oveja pelada . Los productos de esta labor son de uso personal , como puede observarse. Habrla que puntualizar que los dos pastores de quienes hablamos procede n de prov inc ias Iimitrof es, en las que aprendieron e l ofic io y la artesanía de manos de sus padres, también dedicados a l pastoreo. S i bien ambos llevan muc hos años residiendo en las localidades menc ionadas. IV. NEOARTE5ANIA En este apartado incluirlamos esencialmente a zapateros tan alejados de la tradici ón de nuestrazona, como pueda ser un matrimonio chileno afincado en uno de los pueblos de nuestras comarcas, especialmente desarraigado por otro lado (Fuenlabrada); también entrarían en este sector tapiceros residentes en una local idad de similares circunstancias (Móstoles), quienes traba jan para las grandes empresas y excepcionalmente realizan obras de encargo, muy pocas veces empleando cuero o piel. Algunas producciones de los zapateros "tradici onales" tendrían igualmente que enmarcarse aqui, ya que suelen realizar lo que se viene llamando «zapato de ocasión". No obstante los neoartesanos a quienes haciamos referencia en primer lugar, aprend ieron el oficio en nuestra provincia, util izan las mismas herramientas y siguen el mismo proceso de elaboración ; aunque los materiales se han diversificado, la comercial ización difiere notablemente y es frecuente la ayuda famil iar en la real ización del producto. En realidad, más que como zapateros, podriamos cons iderarlos artesanos del cuero, en genera l; ya que realizan labores muy distintas en el deseo de atrae r una demanda inci erta (zapatos , maletas, carteras, repujados, etc). El cuero, ya preparado, se sigue adquiriendo en los almacenes de la cap ital ; en distintos tipos y calleades según el uso a que se vayan a destinar. Emplean el becerro para zapatos, bolsos, cartucheras y cinturones (por ser una piel más consistente y rig ida); el ante se ut iliza para zapatos ligeros; badana para forrar zapatos, botas, billeteros, estuches, etc ; napa para forros y prendas de vest ir y box calf para el zapato de mayor calidad. Las herram ientas ya hemos dicho que en nada difieren de las empleadas por otros artesanos, si bien pueden sufrir pequeñas transformaciones a juicio del artesano. A diferencia de los otros artesanos que vendían sus trabajos en el propio taller , estos , se desplazan los fines de semana a los mercadi- Ilos de la capital, para vender en ellos sus obras. El ritmo de trabajo depende de l a demanda que suele aumenta r en las fechas navideñas para dism inu ir en la primavera . Como ocurría entre los otros artesanos, el ritmo de producción es lento, 3 pares de zapatos diarios constitu irían el máximo . V. CONSIDERACIONES GENERALES Los datos histOricos nos adver - tian ya de la ausencia de una importante trad iciOn artesanal de la piel y el cuero, y por tanto, de una destacada artesanía actual. La prospecciOn " i n situ" ha mos - trado , incl uso, la prog resiva y rápida desapariciOn de esta labor, s i bien esta situaciOn se sitúa dentro de un fenOmeno más amp lio , que atañe a l viejo mundo rura l desde hace unas décadas . Ya se ha apu ntado l a i n f lue n c i a dec is iva que supuso la cercan ía a importantes focos como Madrid cap ita l, y otros centros situados en las prov inc ias Iimitrofes ; de hecho , algunos de los artesanos de l a comarca proceden de este entorno . Otros factores que deben apuntarse son l a Introducci ón de nuevos materiales : l a gutapercha , en un primer momento , y e l plástico ; y por supuesto , l a fuerte competencia de l a industria, demoledora en el caso de las viejas tenerlas . La antigua organizaciOn f amiliar ha dado paso , a empresas unipersonales , en las que la elabo raciOn, la fin ali dad del trabajo y la demanda se han modi ficado nota- blemente ante la nueva sit uación. En un breve repaso, la desapari- ciOn de la guarn icionería se une a la mecan izaciOn de l campo , y co n ella , al fi n de l a demanda de aparejos para e l ganado de labor. En aquellos puntos de la peninsula donde aún se conserva algún indici o , como sucede en Andalucía, este tiene como fin la confecciOnde monturas especiales para fiestas locales o similar . La elaboraciOn manual de calzado , más lenta y costosa que l a resultante de la industria , pervive sólo de modo esporádico , siendo aún frecuente la presencia del zapatero remendOn en las principales localidades del área. La boterla cont ó con 'una larga tradición peninsular, como básico med io de envase y transporte de vinos y aceites . El uso de barriles , cubas y cisternas han acabado con la func ionalidad econOmica de su producción , relegada hoy -la de menor tamaño , sobre todoa objeto turistico , recipiente de una ocasional salida al campo , o elemento de una fiesta . Actualmente, y como se ha pod ido comprobar , esta labor ha desapareo cido de los términos en cuestión . La encuadernaciOn , apenas poco mejor representada , se man tiene en algún punto según una producción relegada a enca rgos puntuales de alta proyecciOnart istica . Quizás sea la elaboración en piel y cuero por parte de los pastores l a más rica y de mayor cal idad , aunque no parece escapar, junto a l a forma de vida de sus artif ices , a una pronta elim inac iOn. S i bien en su mayor parte esta situaci ón decadente es o parece irreversible, el sector artesanal del cuero deberla merecer una mayor atenciOn por parte de los estudiosos del mundo popu lar, que dejara constanc ia de estas pervivenc ias así como , en su caso , de las posibil idades de revit alizaci On. VI. BIBLIOGRAFIA Comentario Bibliográfico Una simple mirada a los datos bibliográ ficos que aqu l se exponen nos indica su gran diversidad . Nos encontramos con un buen número de títulos cuya adscripc iOn no seria la puramente etno lOgica; esta diver- sidad de fuentes obedece a la naturaleza del estudio reali zado, así como a la escasez de datos con que se cuenta y por ello a la necesidad de atender cuidadosamente los dis tintos aspectos a tener presentes. Los estudios etnográficos pro- piame nte, referidos a este tema , o mejor dicho, temas, so n sin duda muy escasos, n o y a dentro de nuestro marco geográfico concreto , sino también en el co njunto naciona l. No obs tan te cada uno de los difere ntes apartados a los que hemos hecho referenci a, disfruta de un a atención desi gual por part e de lo s distintos inv estigadores; de ello puede se r ejemplo la bibliografia que aqu í se present a ; pese a estar influenciada por las caract eristicas de nues tro trabajo en concreto; muestra levemente la distinta preocupación por dos temas relacionados como son curt iduria y encuadernación . Si bien hemos de añadi r que pese a la gra n cantidad de est udios publi cado s sobre los distintos aspectos de la encuadernación, los títulos a los que hacen referencia presentan un acusado pe- so del factor histórico y no tanto etnológico. Pese a todo lo expuesto anter lor - ment e, n o pret endemos aqu i recoger todo l o publi cado e n nuestro pais sobre los temas que e n este número se tratan. La amp litud de un estudio general sob re l a piel y e l cuero , e s notable y desde luego , excede nuestros prop ósitos . Aun así creemos qu e como primera aproximación al tema puede ser útil esta recogid a bib liográ fica que presentamos . Volviendo a nuestro espacio geográf ico ; hemos de señalar, que pese al vol umen bibl iográfi co consultado; los resultados fueron minimos; las causas bien pueden deducirse de cuanto se ha comentado a l o largo de l presente informe. BIBLlOGRAFIAGENERAL El trabajo de l cuero y la piel AYCA RT , C . (1981): " Los cueros artlsti · cos : Cordobanes y Guadamecles " En Re vista d e Folklore . N ° 11,1981 . Valla - dolid: Caja de Ahorros Popu lar. BELVILLE , E. (1970): " Le cu lr dans la décoration moderne " . Techn ique des procédes de décoratlon de cu ir et de ses aplications art istiques. Paris . BUSQUETS I MOLAS , E . (1977): " La piel en el folklore . Colomer Munmany , 207p . CIRCULO CATALAN (1983): "Guadameeles ", Expo sición patrocinada por r la Com isión Españo la pre-suela d e cuero Exp . de p iezas y tapices de cu ero . Madrid: C irculo Cata lán . CLOSSET , J . 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